Viajando en un colchón de nubes», Cuesta del Obispo.


La Cuesta del Obispo corresponde a un tramo zigzagueante y empinado de la ruta provincial 33, ubicada entre el paraje Maray de la quebrada de Escoipe y la Piedra del Molino (3348 msnm), en la provincia de Salta, norte de la República Argentina, conectando el valle de Lerma con el alto valle Calchaquí

La cuesta consta de un camino consolidado, ancho, enripiado y en permanente conservación que va serpenteando en su ascenso. Unas centenas de metros antes de llegar a su tope existe un mirador desde donde puede observarse la vertiginosa cuesta en casi toda su extensión.

De aproximadamente unos 20 kilómetros de extensión y a 57 km de la ciudad de Salta, puede llegarse a través de la ruta provincial Nº 33. La cuesta asciende desde los límites de la localidad de Chicoana a 1270 msnm hasta alcanzar su tope (altura máxima de la carretera) en la Piedra del Molino (punto panorámico) a 3340 msnm, desde donde la Ruta provincial 33 atraviesa el parque nacional Los Cardones hacia Cachi.

Orillando barrancos y precipicios hasta llegar a la cima pueden apreciarse durante todo el año diferentes formaciones de nubes suspendidas a mitad de camino y cóndores sobrevolando el lugar a escasos metros de altura.

El valle fue testigo del desarraigo de los indígenas chicoanas, que vivían en el alto Valle Calchaquí y que fueron trasladados hacia donde hoy se localiza la actual localidad de Chicoana.Se la denominó Cuesta de la dormida del Obispo porque en 1622 monseñor Julián de Cortázar —tercer obispo de la diócesis del Tucumán— viajaba desde la ciudad salteña hacia Cachi y tuvo que pernoctar incómodamente a mitad de la cuesta.​ Posteriormente y con el tiempo se simplificó el nombre a como hoy día se lo conoce: Cuesta del Obispo.

Viejos pobladores de la zona cuentan que durante la época colonial, y hasta principios del siglo XX, un viaje desde la ciudad de Salta hasta la localidad de Molinos(distante a 210 km) duraba no menos de tres días.

El recorrido se iniciaba en coche tirado por caballos hasta el pie de la cuesta, donde se pernoctaba y posteriormente continuaba su ascenso a caballo o a lomo de mula; todavía hoy puede observarse por partes el antiguo camino “tropero”. Posteriormente, al llegar a la posta denominada «La Cochera» se cambiaba nuevamente y se continuaba en coche.

A pesar de todas estas incomodidades, se transportaba todo tipo de objetos como pesados y finos muebles traídos desde Europa.​

Históricamente, el Valle Calchaquí era mucho más poblado que el Valle de Lerma.

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